miércoles, 7 de enero de 2009

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¿Un nuevo capítulo en la historia de las Américas?
Si no funciona el voto escondido en proporciones dramáticas, Barack Obama será elegido mañana presidente de Estados Unidos. La única superponencia global en el mundo de transición de nuestros días.
Los Estados Unidos aplicarán, en ese contexto, una nueva política exterior que deberá resolver las claves de una relación casi siempre discordante con América Latina. Pero no habrá espacio para la improvisación. Barack Obama ha explicitado ya los códigos de esa diplomacia a la que no duda en calificar como “el inicio de un nuevo capítulo en la historia de las Américas”.
Obama plantea una nueva “alianza hemisférica”. Que cambie el miedo por una asociación legítima de intereses, basada en una diplomacia “desde abajo”. Es decir, desde la sociedad civil y los pueblos hacia los gobiernos. Lo que implica una saludable visión plural de los actores en juego: estados, gobiernos, gobiernos subnacionales, sociedad civil (Ong’s, sociedad civil, empresas, trabajadores).
Las prioridades explicitas son democracia y derechos humanos, ir más allá de la democracia electoral para empoderar ciudadanía y fortalecer instituciones (libertad política); esfuerzos comunes en la lucha contra la delincuencia, el narcotráfico y el terrorismo, fortaleciendo y no debilitando la institucionalidad democrática (libertad de la seguridad); establecer una asociación energética ambientalmente limpia ( libertad energética) y esfuerzos privilegiados para disminuir la desigualdad y la pobreza( libertad de la miseria).
Ha anunciado, también, sus decisiones inmediatas: nombramiento de un representante especial con sede en la Casa Blanca; gira latinoamericana de los ministros de Justicia y seguridad; inicio del diálogo con Cuba sin condiciones en la perspectiva de ampliar espacios democráticos; autorización sin restricciones del envió de remesas y el viaje de familiares a Cuba; negociación de una alianza para la energía en las Américas y discusión con Brasil, Argentina y Chile sobre el uso de la energía nuclear.
Se trata, evidentemente, de un cambio sustantivo. Obama y sus asesores han comprendido bien el problema. La seguridad y la democracia implican la justicia y la equidad social. Y los problemas requieren del diálogo para su solución. Es la esencia de la diplomacia. América Latina y cada país, el Perú por supuesto, puede tener en lo inmediato un nuevo escenario de las relaciones interamericanas. La tarea es construir agendas nacionales, también “desde abajo”, para que el diálogo sea fructífero y la asociación con autonomía.
Fuente: La Primera (3 de noviembre de 2008)

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LA VISITA DE LOS REYES DE ESPAÑA
Hoy se inicia la visita oficial de los reyes de España, Juan Carlos y Sofía. El pueblo peruano los acoge con la simpatía que genera su inteligente y democrático ejercicio de la investidura real. Su reiterada presencia en nuestro país expresa la renovada importancia que el gobierno español otorga a sus relaciones con América Latina y particularmente con el Perú.
El 2004, el Partido Socialista Obrero Español definió los dos ejes de la visión conceptual de su diplomacia iberoamericana. Volver a una política exterior de autonomía hacia la región, dejando de lado la diplomacia de acompañamiento a los Estados Unidos que el gobierno de Aznar impulsó en la región. Y dotar a esa autonomía no sólo de mayores cifras en la inversión, el comercio y la cooperación, sino de un revalorizado componente político, diplomático y social.
Bajo la inteligente y eficaz conducción de Miguel Ángel Moratinos, la diplomacia española ha sabido asociar a la región al ejercicio de “un poder blando” a favor de una gobernanza mundial racional y razonable, que recree espacios multilaterales de solución negociada de los conflictos y no sacrifique ni la democracia ni los derechos humanos en la lucha global contra el terrorismo. Quizás la expresión más acababa de esa visión global de la diplomacia española sea la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones, promovida directamente por el presidente Rodríguez Zapatero. El valor de esta iniciativa reside en el hecho de asumir la diversidad no como una atávica determinación del conflicto, sino como una riqueza de oportunidades para la paz y el diálogo. España es, ahora, un factor de equilibro y sereno optimismo en la construcción comunitaria, especialmente después del fracaso de la aprobación de la constitución europea. Y a ello añade una renovada acción en Asia y África que globaliza su política exterior. Moratinos ha sacado a la política exterior española del hiperfactualismo, coyuntural y a la larga inoperante.
En relación a América Latina, hay una sólida diplomacia de asociación. La institucionalización de la comunidad iberoamericana ha sido un avance histórico, cuyos frutos silenciosos serán cada vez más visibles. Se han establecido vínculos de asociación estratégica con Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México. El Perú se añadirá a partir de mañana a esta lista, culminando un proceso iniciado con la visita de Estado que hiciera el presidente Toledo.
Las relaciones peruano españolas pueden aún fortalecerse más. Para ello, sería bueno que el Perú salga de su ostracismo diplomático y comparta con España y la región los desafíos del aterrizaje democrático de un mundo en transición.
Fuente: La Primera (27 de octubre de 2008)

domingo, 14 de diciembre de 2008

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FRENTE A LAS CRISIS MUNDIALES NO HAY BLINDAJE DEBE HABER RESPONSABILIDAD
El gobierno está difundiendo la idea equivocada que el Perú está blindado ante las crisis mundiales. Lo que es cierto es que estamos mejor preparados para afrontarlas. El ministro de Economía, con mayor rigor habla de enfrentar la crisis. Estas declaraciones en sí mismas suponen efectos negativos de las crisis en la economía nacional. Y hablo de las crisis en plural pues a la financiera hay que añadir y no soslayar la crisis alimentaria. El propio director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, demandó ayer enfrentar ambas crisis y adelantó que en su informe semestral de octubre, el Fondo revisará sensiblemente a la baja las previsiones de crecimiento de la economía mundial.
Strauss-Kahn ha adelantado que la desaceleración del crecimiento será mayor en EEUU y Europa. El Perú y América Latina no serán ajenos a esta caída del crecimiento. El ministro Valdivieso ya ha señalado que el crecimiento caerá del 8.9 al 7% el 2009. Y podría ser menos. Con la inflación la situación es también riesgosa. El FMI ha adelantado que “los riesgos de inflación siguen siendo relativamente altos en varias economías emergentes y en desarrollo debido a las continuas presiones derivadas del ajuste ante los altos precios de las materias primas y el peligro de que aparezcan efectos de segunda ronda en la inflación subyacente”.
Por otro lado, según la FAO estaría ocurriendo en la región un dramático retroceso en la situación de hambre, desnutrición y pobreza extrema. Debido al alza del precio de los alimentos y la incidencia de la inflación en la canasta familiar de los más pobres, los avances obtenidos en los últimos seis años en reducción de la extrema pobreza y lucha contra la desnutrición – de no aumentarse los ingresos de esas familias –se perderían y se retrocedería, el 2009, a los niveles de los años 90. Haití, Perú y Bolivia serían países muy perjudicados por ser importadores netos de alimentos y porque en sus índices de precios al consumidor la incidencia de los alimentos es la más alta de la región (50.4, 49.6 y 49%, respectivamente).
El ajuste para ser responsable debe enfrentar las dos crisis. Y hacerlo con equidad.
Fuente: La Primera (10 de octubre de 2008)

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EL DEBATE MCCAIN –OBAMA, ALGO MÁS QUE PLATAFORMAS ELECTORALES DISTINTAS
El primer debate entre Barack Obama y John McCain ha mostrado dos maneras de concebir la sociedad y la política exterior estadounidense. Dos percepciones sobre las relaciones entre el Estado, el mercado y la sociedad. Dos visiones de la naturaleza y el ejercicio del poder norteamericano en el proceso global. Pero quizás más que eso, dos maneras de entender la política en función de la razón.
Al Gore en su libro “El Ataque contra La Razón” señala, con severidad, que “la administración Bush ha demostrado desprecio por los principios básicos de un proceso de toma de decisiones racional, definido como aquel que pone énfasis en conseguir datos fiables, para después dejar que los datos fiables impulsen las decisiones. En cambio -sostiene- la marca de fábrica de la actual administración consiste en un esfuerzo sistemático por manipular los datos al servicio de una ideología…”. Para Gore este impulso ideológico por inventar la realidad originó la invasión a Irak, bajo el falso argumento que Hussein estaba vinculado a los actos terroristas del 11 de setiembre (como ha sido demostrado Hussein -un dictador censurable- nada tuvo que ver con el ataque ni estuvo asociado a Osama Bin Laden). Los efectos de la guerra innecesaria tienen costos incalculables para Estados Unidos y su pueblo.
Simplificar la política exterior y el interés nacional norteamericano a un reduccionismo extremo, ajeno a la realidad, en el que supuestamente hay que escoger entre el bien absoluto y el mal absoluto, encarnados en líderes políticos y estados- nación, en amigos y enemigos predeterminados, ha conducido a la crisis diplomática más grave de la historia de los Estados Unidos.
El “Fiat Lux” de su repentina emergencia como única superpotencia mundial a fines de los ochenta -que Clinton tradujo con cuidado y paciencia en un liderazgo unilateral negociado, con inteligentes contornos de legitimidad multilateral- ha sido sustituido por un sistema apolar, inestable, donde proliferan los conflictos. El unilateralismo excluyente ha fracasado. El mundo de la postguerra fría que llevó a Fukuyama a proclamar el “fin de la historia”, lejos de inaugurar una nueva fase de transnacionalidad estable y pacífica ha transitado hacia una suerte de recreación del precario e inestable sistema de poder previo a la primera guerra mundial. Es el resultado de lo que Gore denomina el ataque a la razón.
No fue razonable tampoco otorgar a los mercados todo el poder, desregulándolos en extremo. Ha producido la más grande crisis financiera después del crack del 29. Y no está dicho todo. La recesión aún es un fantasma. Una gestión política y económica alejada de la razón y sustentada en la creencia irracional en ciertas convicciones ideales (el mercado perfecto y el poder absoluto), ha terminado por afectar el poder duro (militar, político y económico) y el poder blando (valores como los derechos humanos, la democracia y la libertad) de los Estados Unidos.
En el primer debate entre Obama y McCain, estas cuestiones han estado subyacentes. Y aflorarán con mayor fuerza en las semanas que quedan de campaña. Continuar alejando la política y la economía de la razón o someter a ambas, en la tradición de Jefferson, a la prueba de su consonancia con datos y realidades fiables (los mercados no existen sin los estados, la gobernanza mundial es excluyente con la imposición de una sola voluntad) es una suerte de disyuntiva de filosofía política que encarnan en posiciones opuestas los dos candidatos.
La Primera (30 de setiembre de 2008)

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LA CRISIS FINANCIERA MUNDIAL Y EL FRACASO DEL NEOLIBERALISMO DESREGULADOR
Al anunciar la más grande intervención de su gobierno en los mercados, como la única solución a la crisis financiera, el Presidente Bush justificó la estatización de gran parte del sistema financiero norteamericano, señalando que “el riesgo de no actuar sería mucho mayor, más presión sobre nuestros mercados financieros causaría pérdidas de empleo masivos, devastaría las cuentas de ahorro de las pensiones, erosionaría más aún el valor de las casas y secaría la fuente de los préstamos para nuevas casas, coches y estudios. Son riesgos que los americanos no pueden permitirse”.
A partir de esta decisión y con el consenso negociado de los demócratas, el gobierno norteamericano a través de una agencia estatal anticrisis adquirirá las hipotecas “tóxicas” (impagables) de los bancos hasta por un valor de 700 mil millones de dólares. A esta cifra hay que añadir 900 mil millones de dólares del presupuesto nacional que la Reserva Federal utilizó para adquirir los activos de las agencias Fannie Mae y Freddie Mac, tomar el control de la aseguradora AIG –la número uno del mundo– refinanciar y otorgar garantías a las hipotecas con riesgo de no pagarse, otorgar un crédito de salvación a Morgan Stanley y comprar Bearn Steearn. El paquete de intervención estatal en los mercados financieros, que se suponían eficientes y transparentes y se revelaron ineficientes y transgresores del riesgo moral, llega así a más de 1.6 billones de dólares. El 15% del PBI norteamericano. Esto sin contar el costo de las intervenciones de los bancos centrales europeos en su propio sistema financiero, contagiado por las hipotecas subprime.
Llega, así, a su fin el fundamentalismo neoliberal que durante 30 años pregonó la desregulación extrema de los mercados. La desregulación afiebrada e ideológica ha implosionado y se ha revelado ineficaz, incompetente e irresponsable. Ha significado, en la generación de la crisis, la extrema privatización de colosales ganancias para sus operadores y, en la solución del desastre que ha creado, la socialización de las pérdidas también en magnitudes colosales. El desastre que han producido los ultraliberales en economía y neoconservadores en política, lo paga ahora inocentemente el ciudadano y el Estado norteamericano.
La adquisición estatal de los activos contaminados permitirá que el estallido de la burbuja financiera no conduzca al desplome de la economía real. Y eso es bueno. Pero la superación de la crisis tomará un tiempo. Los expertos señalan que la fase aguda de afectación de los mercados financieros se prolongará hasta el tercer trimestre del 2009. Y terminará probablemente a fines del 2010. Pero su fase crónica “double dip o triple dip” (doble o triple recaída) puede abarcar un periodo de seis o siete años.
John McCain que impulsó y se comprometió con la doctrina neoliberal de la desregulación, hoy abjura de ella –creo sinceramente– reclamando una sensatez macroeconómica que revalorice la regulación estatal. Barack Obama, limpio de compromisos con la intervención en Irak y el pensamiento económico neoliberal, con honestidad, releva a su adversario de toda responsabilidad directa en la crisis. Pero recuerda que la culpa es de la “filosofía económica que él defiende”. Obama coincide con Bush en la creación de la agencia estatal anticrisis, pero plantea con inteligencia y sensibilidad una diferencia fundamental. “No hay que socorrer sólo a Wall Street (las finanzas), sino también a Main Street (la economía del ciudadano de a pie).
La Primera (22 de setiembre de 2008)

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SUDAMÉRICA Y LA DEFENSA DE LA INSTITUCIONALIDAD DEMOCRÁTICA EN BOLIVIA
La crisis boliviana parece ingresar a una fase de estabilización. La sedición habría fracasado y la institucionalidad democrática puesta a salvo. Y ello gracias al manejo sereno y prudente del gobierno boliviano, respetuoso del estado de derecho, y a la sólida reacción internacional sudamericana.
Es evidente que aún existen fuerzas dentro y fuera de la región que asimilan abusivamente la democracia a la preservación del statu quo económico y social. El “sistema” en este esquema no es la institucionalidad democrática, el estado de derecho, el respeto a los derechos humanos y la sujeción de los gobiernos al principio de legalidad. El sistema se asimila a la orientación neoliberal de la política económica. Además de ideologizado y arbitrario este enfoque está a contramano de las tendencias de la propia economía mundial. En Estados Unidos la caída estrepitosa de las hipotecas sub prime causante de la crisis financiera mundial, se originó por un exceso de neoliberalismo. La solución adoptada por la Reserva Federal se basa en la intervención del Estado en los mercados financieros, una suerte de neokeynesianismo.
Esas fuerzas dispuestas a sacrificar la democracia por la ideología, a nombre del sistema han estimulado en Bolivia la violencia y aún el separatismo para intentar un golpe de Estado.
La pregunta clave es ¿Qué es el sistema? Ciertamente no lo es ni una orientación política ni una orientación económica. En cualquier dirección, a la derecha, el centro o la izquierda. El único sistema definido no sólo en América Latina sino en las Américas, Europa, Asia y África como un bien jurídico internacionalmente protegido es la democracia, que implica estado de derecho y respeto a los derechos humanos. El antisistema es la opción contra la democracia y contra el estado de derecho. En Bolivia, el gobierno ha defendido el sistema democrático; la sedición, las fuerzas antisistema, han propiciado el golpismo, el ataque a la democracia.
En la región el respeto a la democracia es una obligación exigible. Frente a una ruptura o una alteración de la institucionalidad democrática, los gobiernos están obligados a defenderla y preservarla. Independientemente de la orientación política o económica del gobierno que vea peligrar su institucionalidad.
El ejercicio legítimo de esta acción individual y colectiva para defender la democracia ha gravitado decisivamente en la evolución de la crisis. Lo nuevo es la marcada autonomía de un impulso estrictamente sudamericano. Especialmente el tono inédito de la diplomacia brasileña. Apenas desatada la crisis, el Presidente Lula con pocas palabras dijo mucho: “Brasil no tolerará la ruptura del orden institucional en Bolivia”. Quizás con esta declaración comenzó a cambiar la historia del alineamiento de fuerzas en la crisis. Michelle Bachelet, al convocar sin dudas la Cumbre de UNASUR, ha contribuido a afirmar esta inédita esfera de autonomía regional. Ciertamente, antes que la OEA corresponde actuar al naciente organismo sudamericano, cuya creación impulsamos con ese propósito simbólicamente en el Cusco, el año 2004.
La Primera (16 de setiembre de 2008)

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POLÍTICA EXTERIOR: EL EXTRAVÍO DEL REFERENTE NACIONAL
El canciller García Belaunde ha denostado las reacciones de fastidio del pueblo de Tacna por un inoportuno almuerzo que ofreció al senador Zaldívar, Presidente del Senado chileno, al calificarlas de “patrioterismos”. Nunca antes un ministro de Relaciones Exteriores había despreciado de esa manera los sentimientos nacionales de la ciudad que simboliza, en su propio sacrificio y acción heroica, la adhesión a la patria.
La política exterior tiene sólo una explicación y un propósito: realizar a la patria en la globalización, defender la soberanía del Estado, su integridad, su autonomía y dignidad. Y contribuir en el ámbito interno a generar riqueza, disminuir la desigualdad, la injusticia, para que la patria sea de todos. Basadre nos lo recuerda en La Historia de la República: “La idea de patria no sólo irradia sobre el hombre y el Estado. Abarca también a la sociedad”.
El principal error de la política exterior actual no es haber abandonado una visión estratégica de la inserción sudamericana del Perú, basada en la alianza preferencial con el Brasil. Tampoco el no tener un diseño de objetivos y metas en el corto, mediano y largo plazo. Su error, en singular, es haber extraviado los referentes nacionales. Haber abandonado la idea de patria pensando que la globalización ha borrado los intereses nacionales para sustituirlos por bienes globales o transnacionales.
Por ello se califica la sensibilidad nacional de Tacna como “patrioterismo. Por eso se buscó minimizar y hasta esconder la pretensión de Chile de asimilar a su soberanía el territorio nacional colindante con el hito número 1. Por eso el canciller García Belaunde restó importancia a la controversia calificando ese territorio como “del tamaño de mi chacra en Cañete”. Por eso se argumentó que la Corte Constitucional de Chile sobre la Ley de límites de Arica y Parinacota, “solucionaba el diferendo sobre el punto final del límite terrestre entre Perú y Chile”, cuando a todas luces no era así. Después se tuvo que desandar sobre esas mismas declaraciones, pero por presión política.
La misma insensibilidad nacional condujo a negar prioridad –al inicio del gobierno– al tema de la delimitación marítima ( “es un tema entre miles de la agenda”) y a oponerse durante buen tiempo a recurrir a la demanda en La Haya. Por esa misma razón se ha incurrido en la infracción constitucional de no someter a la aprobación del Congreso el TLC con Chile, que tarde o temprano será declarado inconstitucional añadiendo, lamentablemente, un nuevo factor de inestabilidad a la relación bilateral. Por esa razón el Perú, coincidiendo con los intereses de otro Estado, ha reconocido la independencia de Kosovo contraviniendo una de las tradiciones más sólidas de la diplomacia peruana: 187 años de defensa irrestricta del principio de la integridad territorial de los Estados, que sí es un interés nacional. Para la política y para la defensa.
Fuente: La Primera (2 de setiembre de 2008)

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LA LEY DE LA SELVA O EL ARTE DEL MAL GOBIERNO
En el mes de las olimpiadas, el Perú ha estado en la noticia de las principales cadenas y diarios del mundo. No precisamente por haber ganado alguna medalla en Beijing. Desde CNN, la BBC o Al Jazzera hasta Le Monde, The Bangkok Post, The New York Times, Clarín o Le Temps, la prensa mundial ha informado sobre la tensión social y nacional por el conflicto de tierras indígenas en la Amazonía.
La imagen: Un gobierno que violando su Constitución y el derecho internacional legisla para promover la privatización de ancestrales tierras comunales, con el objetivo de inducir su venta a consorcios internacionales petroleros y gasíferos. Nada más y nada menos. Es decir un gobierno hundido en el pasado de la explotación no sustentable de los recursos naturales de su propio país y reacio a entrar a la modernidad que implica el respeto a la identidad cultural de las comunidades nativas y al derecho de participar en las decisiones que afectan sus tierras. Una suerte de lucha entre las prácticas más oprobiosas de la explotación indígena del pasado y las nuevas prácticas de la modernidad y la democracia que promueven la inversión y el desarrollo con respeto de los derechos indígenas.
Todos los peruanos queremos que la inversión crezca en el Perú. Que podamos convertirnos en un país exportador de petróleo y gas, satisfechas reservas y necesidades internas. Y no hay duda que la voluntad nacional ansía que los siempre postergados y marginados peruanos y peruanas de la Amazonía deben ser beneficiarios y actores directos del desarrollo sustentable de la selva. Pero las erráticas e incompetentes decisiones del gobierno atentan contra todo ello. Hay una contumacia en hacer las cosas mal.
El Perú puede y debe conciliar la inversión en la selva con respeto y promoción de los derechos y aspiraciones de las comunidades indígenas. Ello implica sabiduría en la acción de gobierno para transformarla en gobernanza. El gobierno son las decisiones de las autoridades electas, buenas o malas. La gobernanza es la acción de gobierno fortalecida por la legitimidad de la consulta, el diálogo social y ciudadano, la negociación y el consenso. En el gobierno se puede tomar, como es el caso actual, decisiones que favorecen sistemáticamente a los ricos. En la gobernanza se concilia los intereses de todos. Y en un país como el Perú, tan desigual, ese equilibrio entre los intereses de todos debe hacerse con atención preferente de los pobres, los marginados, los excluidos.
La Ley de la Selva ha violentado los Arts. 2 y 89 de la Constitución, el Convenio 189 de la OIT, el Art. 27 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y los Arts. 8, 18,19 y 32 de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Un “pedigree” nada democrático. Si se observa la ley que la deroga, se violentará también la voluntad nacional y los consensos internacionales.
Fuente: La Primera (26 de agosto de 2008)

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PERÚ: LA POBREZA EMPIEZA POR LA INFLACIÓN ALIMENTARIA
Más allá de la cuestionada metodología del INEI para afirmar que la pobreza en el Perú disminuyó al 39.3 en el año 2007, lo cierto es que el alza de los alimentos –debido a factores externos e internos– producirá el 2008 un fuerte incremento del número de familias pobres.
Para el Banco Interamericano de Desarrollo la pobreza en el Perú antes del alza de los alimentos ascendía a la altísima cifra del 44.2% de la población. Por el impacto de la inflación alimentaria, el BID proyecta un aumento de la pobreza en el país hasta el 49.5%. Este negro escenario, con la mitad de la población en situación de pobreza, desgarraría más aún la ya débil cohesión social de la sociedad peruana y los precarios equilibrios entre el campo y la ciudad, las regiones y Lima.
No es ni lo razonable ni lo deseable para la estabilidad política y la gobernanza. Menos aún para mantener la paz social y la estabilidad de las inversiones. Pero es la realidad. Frente a ella, hay que actuar con responsabilidad política, capacidad técnica, sentimiento nacional y sensibilidad social.
Para impedir el aumento de la pobreza y mantener los niveles actuales, es indispensable que los gobiernos transfieran porcentajes importantes de su PBI a las familias pobres para que puedan preservar sus niveles de consumo de alimentos –ya precarios– en el mismo nivel que tenían antes de la crisis. El BID ha hecho una simulación del porcentaje que se debe transferir para impedir el aumento de la pobreza, en función del grado de vulnerabilidad de cada país. El caso más grave es el de Haití. Debería transferir a los pobres el 12.12 de su PBI. El país que lo sigue es el Perú. Con una vulnerabilidad mayor que la de Bolivia, Ecuador, Nicaragua, El Salvador u Honduras. Debemos transferir a los pobres el 4.43 del PBI para impedir que la pobreza crezca –como está creciendo estos días– hasta alcanzar el 49.5 de la población.
Es un caso de emergencia nacional. ¿De qué serviría el crecimiento de 8% si los pobres van a aumentar hasta abarcar la mitad de la población? Hay que establecer una política de emergencia y consenso nacional –con todas las fuerzas políticas– de lucha contra la pobreza que permita transferir con eficiencia y equidad ese 4.43 % adicional del PBI a las familias pobres. Hoy más que nunca hay que dejar de lado el copamiento partidario de los programas y otorgarle a la Mesa de Concertación de la Lucha contra la Pobreza facultades mayores en la elaboración, ejecución y fiscalización de los programas sociales.
En este contexto aparecen dos prioridades de interés nacional: incrementar de manera sustancial la transferencia directa de dinero a las familias pobres como el medio más efectivo de dotarlas de un presupuesto mínimo que les permita una alimentación por encima de la línea de la pobreza. Y, asegurar a los más pobres el acceso gratuito a la atención médica digna y eficaz, incluida la provisión de medicamentos.
Fuente: La Primera (19/08/08)

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OSETIA DEL SUR Y LA SEGURIDAD INTERNACIONAL
“Todos los estados garantizamos la soberanía de Georgia” dijo el Presidente Bush en mayo del 2005, durante una visita oficial a Tbilissi. No era para menos, Georgia aportó más de 2,000 efectivos a las fuerzas de ocupación en Irak, el más grande contingente fuera de los EEUU e Inglaterra.
Georgia tiene importancia político-estrategia: su ideal ubicación geográfica entre Asia Central, Europa, el mar Caspio y el mar Negro. Atraviesan el país, además, 260 kilómetros del oleoducto Bakou-Tbilissi-Ceyham, que transporta el petróleo del mar Caspio hasta Turquía. El Presidente georgiano Mikheil Saakashvili desde su elección, el 2003, impulsa una relación preferencial con los EEUU y la integración de Georgia a la OTAN. Para Rusia estos movimientos romperían el equilibrio estratégico en Europa.
Desde su separación de la Unión Soviética, Georgia afronta la lucha secesionista de las provincias de Osetia del Sur y Abkhazie. En 1991 se proclamó unilateralmente la República Independiente de Osetia del Sur. En 1992 la independencia obtuvo el 99.75% de los votos y se estableció una fuerza de mantenimiento de la paz rusa. En mayo del 2006 otro referéndum confirmó su voluntad de integrarse a Rusia. Sin embargo, Moscú evitó cuidadosamente pronunciarse sobre la independencia de ambas regiones. Sólo en abril del 2008, cuatro meses después que EEUU, Francia, Alemania e Inglaterra reconocieron la cuestionada independencia de Kosovo, el gobierno ruso decidió establecer relaciones oficiales con Osetia del Sur y Abkhazie.
El 7 de agosto se agudizan los enfrentamientos entre Georgia y los separatistas. Al día siguiente, el presidente Saakashvili ordena una ofensiva militar terrestre y área “para restablecer el orden en la región”. Sus cálculos no eran exactos. La masiva acción militar lejos de “estabilizar” , produjo la intervención de Moscú. Las tropas rusas han tomado el control de las dos provincias separatistas y ayer se anunció que estaban en territorio de Georgia.Saakashvili ha debido recordarle al presidente Bush sus promesas de mayo del 2005 sobre la defensa de la soberanía de Georgia.
Pero más allá de declaraciones que condenan la acción militar rusa - ciertamente más fuertes que las obtenidas en Europa - el margen de acción de los Estados Unidos es extremadamente limitado. Lo más probable es que se reduzca a apoyar los buenos oficios que ha iniciado el Canciller francés Bernard Kouchner. París ya ha elaborado un plan de paz que propugna el retiro de las fuerzas militares rusas y georgianas, el establecimiento de un corredor humanitario y el cese del fuego.
Dos conclusiones preliminares. En un mundo apolar de transición no se puede soslayar el derecho internacional (caso Kosovo) sin pagar (caso Georgia). Después del 8 de agosto el ajedrez de la seguridad mundial y europea ya no será el mismo.
Fuente: La Primera (12/8/08)

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FRACASO EN DOHA: LOS SUBSIDIOS AGRICOLAS SEGUIRÁN
Después de siete años la Ronda de Doha ha fracasado en su intento de avanzar en la liberalización del comercio agrícola y los bienes industriales. La lúcida y perseverante diplomacia brasileña –de alianzas múltiples y presión por el máximo cambio posible– estuvo a punto de lograr un acuerdo que avanzaba en el reequilibrio de las ganancias y pérdidas en el comercio mundial. Se hubiese equilibrado, también, el TLC del Perú con los Estados Unidos.

Al 29 de julio se habían acordado 18 de los 20 temas de la agenda negociadora. Entre ellos el quid pro quo entre los países desarrollados y los en desarrollo: EEUU y la Unión Europea aceptaron reducir en 70% y 80%, respectivamente, los subsidios a sus productores agrícolas. Para Washington significaba bajar el tope de sus subsidios de 17,000 millones dólares a 14,500. En contrapartida, los países emergentes (China, India, Brasil) se comprometían a rebajar sus aranceles de productos industriales en un 23%. El “acuerdo imposible” buscado desde el 2001 se había logrado.

Para el Brasil significaba aumentar anualmente sus exportaciones agrícolas en aproximadamente 3,200 millones de dólares agrícolas. La fórmula aunque no en topes maximalistas beneficiaba a todos los países en desarrollo, especialmente a los más pobres, pues se habían acordado tratos preferenciales no desdeñables.

En ese escenario irrumpió la crisis e inflación alimentaria. Muchos países en desarrollo han aprendido o ratificado que la seguridad alimentaria obliga a proteger a sus pequeños agricultores de masivas importaciones de alimentos. Su preocupación encajaba con la discusión del Mecanismo de Salvaguardia Especial. Técnicamente una cláusula de protección que permitiría a los países en desarrollo aumentar los aranceles si sus importaciones agrícolas crecen mucho. Sobre la cláusula había acuerdo. El problema era fijar el detonador de su aplicación. Los emergentes planteaban fuera el 10% de aumento en las importaciones. EEUU y la Unión Europea exigieron un 40%. Pascal Lamy, Director General de la OMC como última carta planteó el 30%. No fue aceptado por los Estados Unidos ni por China e India. La ronda colapsó el mismo 29 de julio.

Para Fred Bergsten, director del Instituto Peterson, se trata del inicio de una nueva era de proteccionismo. Sin ir tan lejos, lo cierto es que cada vez son más los países desarrollados o en desarrollo que no quieren liberalización agrícola sin seguridad alimentaria.

Al Perú, que no estuvo entre los 7 países que negociaron en primera línea ni entre los 36 que lo hicieron en la retaguardia, el fracaso de Doha lo afecta seriamente. El TLC que excluyó normas sobre la reducción de las subvenciones agrícolas estadounidenses, seguirá siendo liberalización agrícola para el Perú y proteccionismo agrícola para los Estados Unidos. La inflación alimentaria despeja su camino.

Fuente: La Primera (5/08/08)

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LA PATRIA Y LA NACIÓN
¿Qué son las Fiestas Patrias? Las Fiestas Patrias son un acto simbólico de reafirmación de la identidad nacional de todos los peruanos y peruanas. Independientemente de sus orígenes étnicos y culturales, de sus contextos sociales, de su peruana pobreza o su peruana riqueza.

Sobre esa pluralidad cultural y a pesar de una inaceptable desigualdad, la Nación peruana se ha construido en el tiempo. En sus momentos de gloria y creación y en sus momentos de tragedia y desconsuelo. En la bandera peruana que preside las fiestas más humildes de los campesinos de Quispicanchis. Y en los sentimientos de pertenencia de empresarios nacionales que invierten seguros de hacer patria. En la lucha de trabajadores y pobladores para que la patria los incluya.

Así el Perú, la Nación, se ha desarrollado en su propia historia. Afirmando el sentimiento de pertenencia y adhesión nacional, a pesar que la mayoría de la población ha sido excluida del poder que da acceso al estado y de la riqueza minima que produce el bienestar. Por eso hay que admirar la adhesión nacional de los pobres y los excluidos, que teniendo nada o muy poco han contribuido y contribuyen generosamente al destino del Perú. En la historia de la propiedad, la única propiedad de los pobres es el territorio nacional, su patria, su nación.

Con la globalización, estados, patrias y naciones no van desaparecer. Ni van a ser sustituidos por los mercados, como algunos creen. No hay una decisión del mercado que no afecte o premie a un país u otro, a un grupo social u otro. Los mercados se articulan en economías nacionales.En la globalización el Perú no debe diluirse ni reducirse a un territorio aduanero al que hay que quitarle todos los aranceles a cambio de nada.

En la globalización el Perú debe realizarse. La determinación nacional es un factor de competividad del Estado y las empresas nacionales.
Para que la promesa de la vida peruana de la que habló Basadre se realice en la globalización, la acción de gobierno no se debe desnacionalizar. Al contrario, debe responder siempre a un referente nacional histórico, económico, sociológico y cultural. Si no es así, no se podrá entender que la primera tarea que demanda la patria es disminuir fuertemente la desigualdad y desterrar la exclusión de millones de peruanos y peruanas. Hay que generar riqueza, crecer, pero con el objetivo de redistribuir. Hay que bajar el índice Gini de desigualdad en por lo menos tres puntos. Hay que romper la cadena de la transmisión hereditaria de la pobreza, que ofende a la patria. Hay que darle a la Nación una base de sustentación histórica y democrática basada en la cohesión social.


Fuente: La Primera (29/7/08)

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LA MEDITERRANEIDAD DE BOLIVIA:¿UN ASUNTO BILATERAL O TRILATERAL?
En los últimos años de manera intermitente se difunde la idea de un enfoque tripartito para encontrar una solución a la mediterraneidad de Bolivia. Es un error conceptual, histórico y político. Pero lo es también y de mayor envergadura desde la perspectiva del proceso negociador que se requiere para hacer realidad la justa aspiración de Bolivia.
Las partes implicadas en la mediterraneidad boliviana se derivan de los hechos que le dieron origen. Son dos: Chile, que ganó la guerra del Pacífico y que se anexó el litoral boliviano y Bolivia, que lo perdió como consecuencia de haber sido vencida. Como lo señaló el Plenipotenciario de Chile en La Paz, Abraham Koning, en su nota del 13 de agosto de 1900, a la cancillería boliviana: “Chile ha ocupado el litoral y se ha apoderado de él con el mismo título con que Alemania anexó al imperio la Alsacia y la Lorena…que el litoral es rico y vale millones, eso ya lo sabemos. Lo guardamos porque vale; que si nada valiera, no habría interés en su conservación”.
Este es el origen del problema y la razón del por qué se trata de un asunto bilateral que concierne a Chile y a Bolivia. El Perú no es una de las partes en esta lamentable situación que compromete las posibilidades de desarrollo del pueblo boliviano.
El Perú sí puede estar involucrado en la solución, pero dependiendo del tipo de entendimiento que puedan negociar Chile y Bolivia. No es cierto que la única solución técnica sea por un corredor al norte de Arica. La propuesta de Bolivia, formal y pública, que hiciera a Chile el 18 de abril de 1987 así lo demuestra. Propuso una alternativa, la citada posibilidad del acceso al mar a través de un corredor por Arica o un enclave con tres posibilidades geográficas: Caleta de Camarones, Tocopilla y Caleta Michilla.
El Perú sólo se involucra si la solución que se negocie fuese por Arica. En este caso, según el Tratado de 1929 Chile no puede asumir la decisión “sin previo acuerdo” con el Perú. No se trata de una simple consulta para aceptar o denegar, sino de un proceso negociador que debe llevar al establecimiento de un acuerdo.
El Perú, llegado el caso, debería asumir una actitud constructiva, comprensiva y positiva con la justa causa boliviana, resguardando al mismo tiempo, con responsabilidad, los derechos que el Tratado de 1929 le otorga, sus intereses marítimos en la zona y los requerimientos del desarrollo socio-económico de Tacna y de su población. En esta instancia, sí sería legítimo y positivo pensar, adicionalmente, en proyectos trilaterales de desarrollo.
Fuente: La Primera (22/07/08)

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EUROPA ENDURECE SU POLÍTICA MIGRATORIA
La directiva del retorno que criminaliza a los inmigrantes irregulares es sólo un componente de la política migratoria que aprobará el Consejo Europeo el próximo 15 de octubre. Francia ha asumido el liderazgo de este proceso. Su ministro del Interior, Brice Hortefeux, logró el 7 de julio en Cannes el respaldo de los 27 a su proyecto de “Pacto Europeo de Inmigración y Asilo”, aunque con importantes flexibilizaciones promovidas por España, Alemania y los escandinavos.

El proyecto define, por primera vez, una política comunitaria de inmigración y asilo, basada en el controvertido principio restrictivo de la migración “escogida” o “selectiva”. Contiene cinco áreas de acción: organizar la inmigración legal en función de las necesidades del mercado de trabajo, luchar contra la inmigración ilegal y organizar las expulsiones, aumentar el control de las fronteras, definir una política común de asilo y crear una asociación con los países de origen y tránsito.

El texto inicial francés contenía dos disposiciones extremas que preocuparon a sus socios, particularmente a España. La prohibición de las regularizaciones de irregulares y la exigencia a los nuevos inmigrantes regulares de suscribir con el país receptor un compromiso de integración, plagado de imperativos y obligaciones.España consideró que ambos componentes eran inaceptables.

El primero porque iba en contra de su propia política de migraciones (más flexible) y el segundo por contrariar los derechos humanos. Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, logró que sólo se prohíba las regularizaciones generales y que se admitan las que se hagan caso por caso (que pueden ser masivas) y que se elimine el criticado compromiso de integración, aunque subsisten normas que podrían utilizarse para exigencias similares.
América Latina institucionalmente debe presionar para negociar una gobernanza global de las migraciones, compatible con sus intereses y el respeto a los derechos humanos. Pero aún está muy lejos de ello.

La Unión Europea a partir de las gestiones del Canciller de Bolivia en Bruselas, seguidas de inmediato por las del Canciller del Perú, ha expresado su voluntad de diálogo para explicar, pero no para negociar. Así las cosas, es un hecho seguro que en octubre el Consejo aprobará el “Pacto Europeo de Inmigración y Asilo”. La inmigración latinoamericana sufrirá el doble impacto de la aplicación de sus normas y de la criminalización de la inmigración irregular que impone la directiva del retorno. Europa pasa a una política más restrictiva que la de los Estados Unidos en materia de migraciones.

Fuente: La Primera (15/7/08)

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CRISIS VECINALES: LA NEO DIPLOMACIA DE LA TORPEZA
¿Qué ha acontecido con la diplomacia peruana para que en sólo dos años una vigorosa política vecinal potenciada por iniciativas como la Carta Democrática Interamericana, la Carta Andina de Paz y Seguridad y la creación de la Comunidad Sudamericana se haya transformado en una crisis sin precedentes en las relaciones limítrofes?
La respuesta parece estar en una torpe premisa de la actual política exterior: supeditar las relaciones externas y los intereses nacionales permanentes del país a objetivos subalternos de política interna.
Ello ha llevado a sustentar toda la acción diplomática en tres equívocos:Primer equívoco: reducir la política exterior a hacer lo contrario de lo que se hizo antes. Un ejemplo: paralizar la alianza estratégica con el Brasil y cambiarla por una alianza de concesiones hacia Chile, fracasada por cierto en su componente de alianza pero vigente en su vocación por las concesiones. Segundo equívoco: el ausentismo presidencial en las cumbres bilaterales, regionales y mundiales, dejando los espacios para que otros los llenen.

El Presidente del Perú es el único que no ha construido relaciones personales de diálogo y confianza con sus vecinos. ¿El objetivo? Obtener en las encuestas una falsa imagen de austeridad. Tercer equívoco: Ideologizar artificialmente la política exterior, con costos muy altos para los intereses permanentes del país, azuzando inexistentes peligros de totalitarismos externos inminentes. La diplomacia vecinal ha pasado a concentrarse en la confrontación con presidentes como Evo Morales, Hugo Chávez o Rafael Correa, marcando distancias ideológicas.

Como si estuviéramos en lo peor de la guerra fría. La magnificación del último incidente con Evo Morales tiene ese aroma. Y la motivación parece obvia: compensar la caída de siete puntos en Lima. Cuanto más grande sea el artificial enfrentamiento peruano-boliviano, más se favorece y estimula la nueva generación de entendimientos chileno-bolivianos: negociaciones sobre la salida al mar; inédito acuerdo de cooperación entre las fuerzas armadas; habilitación de Iquique como puerto para la carga boliviana; acuerdo tripartito Chile, Brasil y Bolivia para terminar el 2009 la transoceánica Santos- Arica- La Paz, entre otros.

Y mientras Chile y Bolivia avanzan con paso firme en una agenda que culminará con una fórmula de acceso al mar por Arica, ¿qué hace el gobierno? ¡Busca aumentar unos puntos en las encuestas denunciando el intervencionismo boliviano en la política interna del Perú!

Estamos al borde de perder la sindéresis que, desde 1821, ha hecho que la diplomacia peruana sea sino eficiente, seria.
Fuente: La Primera (9/7/08)

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PERÚ-CHILE: PROHIBIR EL USO DE LA FUERZA
La defensa nacional tiene componentes militares y jurídicos. En lo militar, es indispensable potenciar las fuerzas armadas . A partir de esta premisa he hecho la propuesta – en el componente jurídico de la defensa- para que el Perú y Chile suscriban un tratado de renuncia al uso y a la amenaza del uso de la fuerza. La propuesta ha generado algunas reacciones. Y es bueno explicarla.
En nuestros días el uso de la fuerza está prohibido (Art. 2.4 de la Carta de la ONU). Sólo hay dos excepciones: el uso de la fuerza por las propias Naciones Unidas y la legítima defensa, individual o colectiva, frente a un ataque armado.Sin embargo, la interpretación de esta norma no es unívoca.
La existencia y el responsable de la agresión siempre se discuten. Hay, también, una tendencia a justificar el uso de la fuerza por razones humanitarias (Somalía 1992 y Ruanda 1994) o cuando un estado usa de la fuerza para proteger a sus nacionales, sus bienes e inversiones radicados en otro estado, Gran Bretaña en Suez (1956), Bélgica en el Congo (1964) o Israel en Entebbe (1977).Llevar la prohibición multilateral del uso de la fuerza a tratados bilaterales es, por eso, una práctica indispensable que permite eliminar las “flexibilidades” en la interpretación de la prohibición multilateral. Es una opción no sólo de paz, sino de confianza política y de estabilidad, indispensables para una relación bilateral sana. Especialmente en el caso de países limítrofes con una historia convulsa. Muchos países lo han hecho aún no siendo limítrofes. España, por ejemplo, en sus tratados con Argelia (2002) y Filipinas (2000).
Pero el caso que más nos toca es el Tratado de Paz y Amistad firmado el 8 de enero de 1984, precisamente, por Chile y la Argentina con la garantía del Vaticano, cuyo Art. 2 establece la obligación de “abstenerse de recurrir directa o indirectamente a toda forma de amenaza o uso de la fuerza “. Teniendo Chile sólo dos vecinos, no son necesarias más palabras para sostener e impulsar la iniciativa.
Fuente: La Primera (1/7/08)